El amor en los años nuevos
Por Salomé Davida
Ficha técnica: Los años nuevos. Origen: España. Creadores: Sara Cano, Paula Fabra y Rodrigo Sorogoyen. Actores: Iria del Río y Francesco Carril.
Alexandra Kohan se pregunta en su libro Y sin embargo, el amor por qué escribir sobre este tema del que pareciera que ya está todo dicho: ¿Qué más se puede decir sobre el amor? Objeto y tema de películas, canciones, ensayos, cartas, el amor es algo por lo que nos seguimos preguntando sin tener una respuesta única.
Los años nuevos es una serie española que está dentro de las primeras ficciones seriadas incluidas por MUBI, la plataforma de cine de autor. Cada capítulo transcurre en año nuevo, y en el medio, no hay nada, lo qué pasa lo tenemos que imaginar.
¿Cómo narrar una relación de idas y vueltas que dura 10 años? ¿De qué manera contar aquello que se caracteriza por ser inasible, insabido, inaccesible e insondable?
Ana cumple años el 31 de diciembre, Óscar el 1 de enero. Se conocen de casualidad en el after de una fiesta de año nuevo, se acercan, charlan, se miran y después de revolotear por un par de horas empiezan a acercarse mucho y alejarse poco. Terminan en la casa de él.
En un contexto marcado por la mediatización, la rapidez y la brevedad, Rodrigo Sorogoyen decide filmar una escena de sexo de 10 minutos: la retención de un momento, sin música, casi sin cortes, donde solo existen dos cuerpos, dos personas, que se miran y se tocan. En ese día que da comienzo al año, sus cuerpos actúan como si fueran las dos únicas personas que existen, las dos únicas personas a las que quieren mirar, ella a él, él a ella.
Al año siguiente, cuando se reencuentran, ambos están con sus respectivas parejas. Pero se puede entrever que sigue habiendo algo ahí, entre ellos, una cosa que no se disolvió del todo.
En el tercer episodio están juntos. Los dos protagonistas han podido sortear sus desafíos, resolver lo qué tenían que resolver y terminar lo que tenían que terminar.. Se encuentran en esa etapa del enamoramiento en la que no se pueden despegar, eligen pasar la última fiesta del año y el cumpleaños de ambos en pareja: él con ella y ella con él. Pero en esa noche perfecta sucede algo inesperado: la vieja vecina de Óscar muere, y él, que es un tipo noble y además médico, los ayuda, le explica con ternura a su vecino que su mujer ha muerto, que no se va a despertar. Los dos quedan conmocionados por ese golpe de realidad en un momento donde su idilio es pleno. ¿Serán ellos en un futuro? ¿Es eso lo que les espera: quedarse, eventualmente, uno sin el otro?
La canción celofán del álbum Romanticismo de Babasónicos dice: Quizás me faltó aclarar/ que hasta ayer fui invencible / Sin embargo, tiemblo al viento / como un celofán / ¿Cuál es el color invisible? / ¿Cuál es el color invisible?
El capítulo 4 transcurre en el año 2017, Ana y Óscar ya son una pareja consolidada. Una pareja. “Entre las dos posiciones de sujeto en el amor -dice Kohan- no hay una pareja posible. Una pareja es otra cosa: es un intento de abolir las singularidades… es un intento de homogeneizar una relación y armonizar pretendiendo anular las diferencias; es, como dice Barthes, el espacio y el tiempo sin crisis; una pareja es el intento de hacer de la otredad una mismidad”.
En una comida que reúne a la madre de Óscar y a los padres de Ana surgen los primeros conflictos de dos personas que se quieren pero que también viven juntas. Ese algo que es el amor está ahí pero, por otro lado, o al mismo tiempo, o todo mezclado, están las decisiones individuales que ponen en riesgo el proyecto común. Ana quiere escapar de donde se siente cómoda, no le gusta quedarse quieta cuando siente que todo encaja. Óscar, en cambio, está cómodo en la rutina, se siente harto de su trabajo pero no lo cambia, sabe que ella se quiere ir pero no hace nada para moverse. Algo que irrumpe, como el amor, y después, la vida…
El drama del amor, según Kohan, reside en que lo que le falta a uno no es lo que el otro tiene. Es gracias a esa discordancia, a esa no complementariedad entre amante y amado, que surge el deseo como deseo de otra cosa y se abre un espacio donde puede pasar algo.
En el año 2019 viajan juntos pero ya parecen cansados uno del otro. Salen a bailar y mientras transcurre la noche con tragos y drogas se suceden encuentros y desencuentros. Vuelven a casa agotados, sin hablar pero con un sentimiento mutuo de hastío.
La pandemia de 2020 arrasa con el mundo y hace que cambie el cotidiano de todos. Óscar, médico de emergencias, trabaja sin parar. Un año después, Ana cumplió su sueño de probar suerte afuera, vive en Francia con Manu, su pareja, y creó un emprendimiento de comida española al que le va bien. Después de divagar entre distintas carreras y trabajos encontró lo que buscaba. Estos dos capítulos son dos caras de una misma moneda, la serie narra lo que sigue después de una separación, de qué manera cada uno afronta el abandono del proyecto en común.
El mayor logro de Sorogoyen es que en esta ficción no hay artificios, los espectadores somos observadores directos y activos de la historia de estas dos personas que no paran de buscarse y encontrarse. La presencia del espectador dentro de la serie se siente íntima, cercana y latente, estamos ahí, invisibles, mientras los protagonistas pelean, lavan los platos, comen, tienen sexo, resignan sueños, discuten prioridades. En una época donde la grandilocuencia atesta la vida diaria y la estridencia es lo que prima el director español rescata la ternura en los gestos, las miradas, las palabras y los silencios.
En 2022, los personajes se cruzan inesperadamente en las calles de Madrid. Son dos personas a las que les han pasado cosas. Ana ha tenido un hijo, Óscar se pone contento por ella pero es evidente que hay un clima tenso. Surgen reclamos, malos entendidos y una conversación áspera. Todavía pasa algo entre los ellos.
—¿Cómo has estado todo este tiempo, Óscar?
—He estado… bien, mal, bien. La vida.
Después que las aguas se calman un poco y los dolores y los amores se acomodan, en 2023 los protagonistas vuelven a encontrarse. Esta vez lo hacen para visitar a Guille, un amigo en común que está en rehabilitación. Al final del capítulo mientras vuelven en auto Óscar le pide Ana que lo grabe mientras cuenta lo que ha pasado en el día: es algo que viene haciendo para ordenarse. En el audio habla de su actitud fatalista para con la vida y de su imposibilidad de confiar en los demás, incluso en sus personas más cercanas. A esta reflexión en voz alta, ella responde: “la ilusión da fuerza, permite que pasen cosas”.
Episodio 9, el último, una habitación de hotel donde los protagonistas -que fueron desconocidos, para después ser novios, para luego ser ex sin contacto, para más adelante ser amigos, y para posteriormente ser amantes- no pueden salir. Estallan peleas sobre qué van a hacer con eso que les pasa, discuten sobre cuántas chances hay de que esta vez salga bien.
Y el último verso de la canción de Babasonicos: Chofer deténgase / que yo me bajo aquí.
Salomé Davida
Estudiante de Comunicación Social – UNR
Le gusta ir al cine y leer literatura