Barry Block es Barry Berkman

Por Martina Toscano

Barry Berkman (Bill Hader) es un ex soldado de los Marines de los Estados Unidos y veterano de Afganistán, cuya actual profesión es ser asesino a sueldo. Los traumas de la guerra generaron en él una desconexión emocional que se manifiesta con violencia e inexpresividad, como si su trabajo fuera uno más. Barry actúa mecánicamente, sin pasión y sin propósito.

 

El sicario llega a Los Ángeles contratado por la mafia chechena para matar a Ryan Madison, un hombre acusado de tener una aventura amorosa con la esposa del jefe de la mafia. Ryan entra a una clase de actuación, Barry lo sigue y de manera inesperada el profesor Gene Cousineau los obliga a realizar una escena juntos. Arriba de un escenario, Barry logra por primera vez tener una conexión genuina con algo que está alejado de la violencia y la sangre. Al actuar se descarga emocionalmente. Es aplaudido y elogiado por sus compañeros, y es apreciado por alguien. Ahora pertenece a algún lugar, a un grupo de personas que lo quiere.

 

Pero hay un problema: Barry es amenazado de muerte por la mafia, tras no haber cumplido su objetivo. Cansado de vivir al límite, el improvisado actor se confiesa con el profesor de la clase: es un sicario que está cansado de esa vida y quiere otra completamente distinta, motivada por el deseo. Gene Cousineau  (Henry Winkler) no le cree, piensa que está creando un personaje y lo invita a otra clase. Es la excusa perfecta para que el protagonista adopte una nueva identidad: Barry Block, un aspirante a actor y un ser humano sensible y normal. En este punto Barry (la serie) se afirma en una paradoja que siempre estará presente: si Barry (el personaje) adquiere una nueva identidad, niega su pasado violento. Negar su pasado violento le impide conectar con su faceta artística. Barry, el actor, no puede olvidar su anterior profesión. 

La identidad y la psicología de Barry se construye como capas de una cebolla, metáfora utilizada por Sigmund Freud para explicar que la mente tiene una estructura de consciencia, preconsciencia e inconsciencia. Barry no es ingenuo, a pesar de su frialdad es consciente de sus acciones. Quiere dejar esa vida atrás, pero la represión de aquel yo violento se convierte en un tormento. 

Cuando actúa, Barry se ve obligado a conectar con sus emociones, pero sólo logra acceder a ellas a través del trauma, del dolor interno que sufre al recordar sus crímenes. Es una tensión constante entre la búsqueda de la sanación, la liberación y la represión.

 

En las clases de Gene, Barry logra conectar con otros. Allí conoce a Sally Reed, una aspirante a actriz que proyecta la imagen de una mujer fuerte, determinada y feminista. Barry encuentra en su relación afectiva con Sally un ancla a la normalidad, un escape. Gene le permite sentir y dejar salir esas emociones que intenta evitar la mayor parte del tiempo, pero sin sentirse expuesto porque todos piensan que sólo es un buen actor. Barry no logra distinguir si lo que le pasa es real o fingido. 

 

Monroe Fuches sujeta a Barry a su pasado violento y no le permite desvincularse de su antigua vida, lo manipula para intentar convencerlo de que abandone esa búsqueda interna que Barry intenta encarnar. Fuches permite comprender mejor la psicología de Barry: es un hombre que está dentro de un vínculo violento, abusivo emocionalmente y de dependencia. Fuches siempre estuvo para Barry. 

En la segunda temporada hay un punto de quiebre en la relación: Fuches escucha a Barry cuando le confiesa a Gene que él lo salvó de su pasado. Se siente traicionado y, en venganza, persigue a Gene y le dispara. Falla. Barry, para defender a Gene, comienza un tiroteo y mata a distintas personas, pero Fuches escapa. Antes de irse le susurra al oído: “Barry Berkman hizo todo esto”. 

Personajes que matan

Barry es un personaje oscuro y apático que busca ser alguien mejor, sin soltar por completo su historial criminal. Puede ser comparado con diferentes personajes que tienen historias similares a la suya, pero desenlaces distintos.

 

Como Walter White de Breaking Bad, comienza siendo un hombre que intenta escapar del vacío de sus vidas. Mientras Barry quiere alejarse del mundo criminal, Walter se acerca. Sus transformaciones se oponen. Barry va hacia la empatía y la sensibilidad humana, Walter abandona su frustrada vida de docente de secundaria y se convierte en un narcotraficante cruel, una versión oscura de sí mismo. 

 

Los criminales buscan sus propias terapias. Tony Sprano expone sus conflictos internos a la doctora Melfi. Barry Berkman actúa, en los escenarios teatrales y en su representación cotidiana como Barry Block.  Ambos buscan entender ese vacío existencial que los ahoga, que es consecuencia de una violencia que tienen internalizada, pero responden de distintas maneras: Tony no deja de ser el jefe de la mafia y Barry hace su esfuerzo por dejar de trabajar como sicario.

 

En Killing Eve, Villanelle es una sicaria implacable, como Barry pero con distinta naturaleza. La violencia de Villanelle nace de su narcisismo y del deseo por matar. Para la extravagante sicaria matar es divertido y lo hace bien, no contempla la idea de abandonar la profesión, Villanelle no siente culpa. Barry arrastra el trauma como desencadenante de su conducta: la guerra generó en él una desconexión emocional que lo convirtió en una persona fría y calculadora, por eso quiere superarlo y abandonar ese estilo de vida. Barry busca conexiones relevantes con otras personas, quiere ser amado y es una persona dependiente emocionalmente. Villanelle no necesita emocionalmente a nadie, se fascina y obsesiona con personas a las que busca poseer.

 

Quien más se acerca a la personalidad de Barry Berkman es Dexter Morgan. Protagonistas de series que llevan sus nombres, estos asesinos viven aparentando ser hombres comunes y corrientes, pero tienen una pulsión violenta que los moviliza, uno por ser un veterano de guerra con estrés postraumático, el otro por haber sido testigo del asesinato de su madre cuando era niño. Los dos intentan mantener vidas paralelas, pero sus cotidianidades terminan siendo contaminadas por los actos delictivos. En un principio tratan con malos, no con inocentes. Son justicieros criminales que sueñan con vidas normales donde no tengan que esconder lo que les pasa, donde ni siquiera sientan eso que pasa dentro de ellos. Ambos actúan, cada uno a su modo, y terminan pagando el precio de sus actos.

Los antihéroes causan más gracia

Barry quiere ser bueno sin asumir el daño que ha causado. Teme que la violencia no venga de su entorno, sino que esté en su naturaleza. Barry Block siempre va a ser Barry Berkman. Al comienzo de la serie su objetivo es tener una vida nueva, sin violencia; luego se esfuerza por dejar atrás su naturaleza violenta, aunque le cuesta demasiado. Barry empieza tratando acerca de la transformación de un personaje hacia su redención y genera empatía porque se muestra como una persona arrepentida que realmente busca cambiar y mejorar, pero cada uno de estos intentos por redimirse termina en un nuevo asesinato, en otro acto violento que demuestra que él no ha cambiado. Barry no puede salir de su Yo. Henry Winkler, que interpreta a Gene Cousteau, en una charla con Cultura Geek comenta que para él el tema de fondo de la serie es: “¿Se puede cambiar la naturaleza humana?”  

 

Barry es un personaje estable, porque no tiene fluctuaciones en su personalidad, aunque transita un arco narrativo irregular. Tiene relaciones dinámicas con el resto de los personajes, como con Fuches, que primero fue su mentor y luego su enemigo. Las distintas interacciones funcionan como recursos para que Barry se transforme sin perder la continuidad serial. Pero así como evolucionan ciertos matices del personaje, como cuando siente culpa por primera vez, otros aspectos de su personalidad perviven a su pesar, Barry sigue matando a pesar de la culpa que siente. Es un personaje contradictorio. Su líbido está movilizada por el conflicto y los traumas que se acumulan en sus recuerdos y experiencias. 

 

Dentro del universo de la serie, la moral de los protagonistas es inquietante. En un contexto real, Barry sería un sujeto repudiable y que probablemente querríamos verlo preso, pero dentro de la textualidad de la ficción es un personaje al que nos alineamos con simpatía. Acompañamos a Barry en el dolor que experimenta, conocemos su trauma a la perfección y cómo le afecta, y lo seguimos en sus clases de teatro y cuando asesina personas. El tiempo que pasamos con Barry hace que lo justifiquemos: sí, mata, pero no lo hace porque quiere, sino porque está traumatizado. Los espectadores nos convertimos en cómplices de Barry: sabemos sus secretos, podemos deducir lo que está pensando, no queremos que sea descubierto. El contraste de un personaje serio y apático como Barry y su interacción con otros personajes en situaciones tontas e incómodas genera un humor irónico: para matar tiene que actuar primero, para llorar tiene que recordar sus asesinatos. 

 

Las escenas dramáticas y tristes son exageradas, llevadas al extremo de lo absurdo a veces desencadenan reacciones inesperadas. El intento de Barry por ser normal provoca acontecimientos sociales forzados. El humor de la serie no depende de diálogos graciosos y chistes repetitivos, más bien se afirma en el clima de la escena: gestos, silencios incómodos, la yuxtaposición de lo cotidiano con lo ridículo. 

 

Barry es un antihéroe que tiene una dimensión moral compleja y un desarrollo que fluctúa a lo largo de las temporadas. A través del personaje, la serie explora conflictos morales  sin perder consistencia interna. Los dilemas de Barry se acumulan y sostienen en la narrativa. También sus contradicciones. Barry no es un personaje admirable, no queremos ser Barry, pero nos reímos con él. Lo comprendemos aunque no estemos de acuerdo con sus comportamientos. Sin aquellos conflictos la historia no tendría sería graciosa.

 

La serie combina el género comedia con el drama criminal. Los hechos transcurridos y los crímenes cometidos por el protagonista y sus cómplices son trágicos y graves, pero el paralelismo entre los personajes y Barry descontractura. Por ejemplo, NoHo Hank es un criminal de la serie, la contracara de Barry: mata, pero es ingenuo y sentimental. 

 

Cómo hacer reír mientras matas

Bill Hader es uno de los grandes comediantes de Estados Unidos, conocido por sus actuaciones en Saturday Night Live (SNL) donde imita a políticos estadounidenses de forma absurda, llevando al extremo elementos que los caracterizaban. En películas como Trainwreck o The Skeleton Twins mezcla la comedia con la vulnerabilidad emocional. En 2019 protagonizó IT: Chapter Two, una película de terror sobrenatural en la que explora su faceta más espeluznante y sensible como actor. Estos trabajos sirvieron como impulso para crear, en conjunto con Alec Berg, la serie Barry, donde mezcla su faceta como comediante con su perfil dramático.

 

La interpretación de Bill Hader como Barry es el ejemplo perfecto de cómo se puede transmitir mucho con unos pocos gestos y sin necesidad de diálogos extensos. Cada silencio de Hader está cargado de tensión. El espectador nota en su actuación agotamiento, culpa y terror. Bill Hader logra que los momentos cómicos tengan una cuota de peso emocional y que escenas terribles generen risas incómodas. En su caracterización, logra reflejar la psicología y el conflicto interno de Barry, tal como un espejo. La decisión de protagonizar Barry no es al azar: es un actor querido y reconocido en Estados Unidos, los espectadores simpatizan con él desde cero. Bill Hader tiene un carisma natural y una interpretación cargada de sentimientos. 

 

De villano a héroe en una biopic

Barry termina su historia en la ficción fingiendo tener otra identidad. Lleva una vida de mentira en la que busca guiarse por la religión, la espiritualidad y la corrección moral. Está en pareja con Sally y tienen un hijo juntos, pero no parece haber ningún sentimiento que los una. Años después del asesinato de Janice Moss, Gene es acusado como responsable del crimen y Barry entra en desesperación. Si Gene confesaba, probablemente lo arrastraría a la cárcel y dañaría su nueva vida. Así que decide volver a Los Ángeles para ejecutar su plan: matarlo. Si Gene muere, nadie sabrá de su pasado y podrá redimirse de una vez por todas. Pero es Gene quien mata a Barry.

 

Años después se estrena la biopic de Barry. Murió, pero su identidad sobrevive. La película representa la vida de Barry en forma de una leyenda, una víctima de su entorno. Al mismo tiempo nacen un héroe, Barry, y un villano, Gene. Irónicamente, aquel mundo ficcional que Barry había construido se convierte en realidad. Barry logró controlar la narrativa de su propia vida aún después de muerto

 

La serie combina el género comedia con el drama criminal. Los hechos transcurridos y los crímenes cometidos por el protagonista y sus cómplices son trágicos y graves, pero el contraste entre unos personajes y Barry descontractura. NoHo Hank (Anthony Carrigan) es su contracara, un criminal ingenuo y sentimental. Los diálogos no intentan ser graciosos, lo verdaderamente hilarante son los escenarios: Barry sentado en un lugar abandonado y sucio, serio y malhumorado, como si estuviera en medio de un sitio desierto y hostil, cuando enfrente suyo están los suburbios. Escenas coreografiadas donde el movimiento de los personajes hace que la serie parezca absurda. Al respecto, Carrigan dice en una entrevista con PopCon:

 

Creo que el verdadero desafío de adentrarse en ese territorio más oscuro e intenso es encontrar esos momentos en los que puedes traer de vuelta esa comedia, y esa ligereza que la serie necesita. Es muy divertido hacer esos cambios, donde un segundo es tan intenso y tan peligroso y luego, al siguiente, rompe por completo la tensión. Es como estar en un patio de juegos.”

 

Es en este tipo de escenas donde se destaca que Barry gira en torno al concepto de antihéroe. El protagonista nos cae mejor que los antagonistas porque, a pesar de que ambos son villanos, la emocionalidad y empatía que el público siente por Barry desde el principio de la serie hace que se lo entienda y se lo perdone. A través de la comedia, y de su yuxtaposición con la escenas dramáticas de Barry sufriendo por sus actos delictivos, se intensifica la controversia moral. ¿Cómo vamos a condenar a un personaje que es gracioso e intenta cambiar? ¿Perdonamos su comportamiento criminal porque nos hace reír, porque el carismático sicario traumatizado se lamenta de sus actos? 

martina toscano

Estudiante de Comunicación Social – UNR
Hábil defensora de Mr. Big, actualmente obsesionada con Dean de Off Campus.